El Silbato

Blog de un árbitro de fútbol

martes 12 de julio de 2011


Recibí hace unas semanas un e-mail de un tal Daniel. En él me contaba que había escrito un libro que podía encontrarse tanto en El Corte Inglés como desde la web de la editorial, AVÂR ediciones, por solo 10 €. En ese libro relataba la que había sido su vida desde que tenía 14 años. Fue en ese momento cuando ingresó en el arbitraje.

No voy a destripar la historia pero, personalmente, y después de haber leído el libro, le doy un sobresaliente. Como él mismo dice, es una historia de ficción, basada en hechos reales. Está escrito en forma de novela, donde introduce una trama de intriga, amor y traición la mar de curiosa con inesperados cambios de guión. Madueño Silva, como lo conocían por los campos malagueños y andaluces hace ya siete años, ha poblado la novela con varias decenas de personajes, cada uno con su carisma particular, que recorren las alrededor de 280 páginas del libro, dando una visión diferente a la que tiene El respetable ajeno al mundo arbitral.

Os dejo con los primeros cuatro párrafos, el resto, os encargáis de leerlo por vosotros mismos.

—¡Arbitro, cabrón! ¡La culpa es del árbitro! ¡Qué malo es! No sé cómo lo dejan estar en un campo de fútbol —gritaba mi padre.

—Pero, ¿qué dices, Pepe?, ¿cómo puedes decir eso? —le preguntaba un amigo—. A un bicho como ése no debería permitírsele ni siquiera vivir. Si no hubiera sido por él, nuestros hijos habrían ganado.

Yo tenía catorce años, pero no entendía cómo un solo hombre tenía más poder que once jugadores ya que, según afirmaban mi padre y su amigo, él solo había derrotado al equipo de mi hermano por siete a cero.

Esa idea daba vueltas a menudo en mi cabeza porque cada vez que mi hermano perdía (y eso, desafortunadamente, ocurría con más frecuencia de la que podíamos desear), la culpa la tenía ese hombre que siempre vestía de negro.

1 comentarios:

Daniel Madueño Silva dijo...

Pues muchísimas gracias, Gabri. Me alegro que te haya gustado y espero que los seguidores de tu excelente blog, se animen a leerlo y opinen que les ha parecido el libro. Un saludo. Daniel Madueño



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